lunes, 6 de diciembre de 2004

Circo en audiencia

Primera Audiencia

El puño levantado. De pie. Periodistas tomándoles fotos. Esa fue la imagen de Abimael Guzmán y la cúpula senderista después de una década sin aparecer frente a cámaras. “Saludo a la prensa libre del Perú”, exclama el autodenominado Presidente Gonzalo. Parece entonces que Uchuraccay y el coche bomba frente a canal 2 nunca hubieran ocurrido. El juez pide orden en la sala, y manda que los periodistas se retiren.

Segunda Audiencia

Esta vez el desorden no fue producto de acciones de los senderistas enjuiciados. Los problemas se originaron por los entredichos y acusaciones entre jueces, el fiscal, los abogados defensores y el procurador. El motivo de discusión fue ¿quién es el más apto para seguir con el juicio?

La causa del juicio

Durante el gobierno de Alberto Fujimori, se crearon diversas leyes por la lucha contra el terrorismo. La cúpula senderista entonces fue juzgada por un tribunal sin rostro. Después de la caída del régimen fujimontesinista, dichas leyes fueron consideradas anticonstitucionales. Por tal motivo las condenas perdieron efecto. A raíz de ello, se inició nuevamente juicio a Abimael Guzman.

El efecto

Entre el circo del juicio, la ciudadanía se ve invadida por la incertidumbre. La simple sospecha que la cúpula senderista sea liberada por la inacción de los fiscales, crea zozobra entre la población. Sobre todo porque no todos están de acuerdo con abrir nuevamente juicio al líder terrorista y sus hombres.

Después de la primera audiencia, los medios de comunicación se vieron imposibilitados de asistir con cámaras de vídeo o fotográficas. A pesar de ello, será sumamente importante que la población siga de cerca el juicio. Que sepa quienes son los que le dan tribuna a los terroristas, o quienes los defienden directa o indirectamente. Sólo así la población podrá ejercer su poder. Sin embargo, para ello los medios de comunicación deberán cumplir su función.

Arriba Perú

Desde hace muchos años, el nombre del Perú no resonaba en el mundo mas que por desgracias o problemas políticos. Los triunfos en deporte le eran esquivos. Sin embargo, en el último año, los peruanos disfrutamos de lo que para muchos es un milagro imposible de creer; éxitos.

El papá triunfó

El 19 de Diciembre de 2003, el Perú entero se sumergió en una inmensa alegría. Cusco reventaba de emoción. Arequipa y el resto del país se aunaban en un solo grito. Cienciano Campeón. Una sola canción era entonada. Upa upa upa pa, el cienciano es el papá. El parque Kennedy festejaba como si la selección peruana hubiera clasificado a un mundial.

Después de décadas sin que nuestro fútbol conociera victorias en el extranjero, un equipo chico, ignorado incluso, rompía el ya mitificado “casi” y lo reemplazó por un optimista “Sí se puede”. Cienciano del Cusco venció al famoso River Plate de Argentina e inició de esta manera un año de triunfos en un país acostumbrado a derrotas, sobre todo en el fútbol. A partir de ese momento la mediocre fórmula, “Casi lo logramos, pero…”, perdió su poder.

Muchos miraron con suspicacia la victoria del Cienciano. “No parece un equipo peruano”, exclama la cadena Fox Sport, tras anunciar la victoria del Papá. Y es cierto. A diferencia de otros equipos peruanos, Cienciano siempre va con la cabeza en alto. Ganar es la meta. No importa si el rival es un equipo chico o grande.

Si algunos pensaron que el triunfo de Cienciano sobre River Plate fue un hecho fortuito, entonces el equipo del Cusco los calló. Ante el Rey de Copas, Boca Junios, Cienciano no se amilanó. Cienciano se impuso en la misma modalidad con que Boca se hizo de torneos. Los penales sellaron una victoria. Victoria que sirvió para despejar el trago amargo tras la derrota peruana frente a la selección argentina.