lunes, 31 de marzo de 2008

Seguimos en la reconstrucción del sur II

El temblor de más de 5 grados en la escala de Richter, que el sábado 29 sacudió a los limeños y chalacos, fue un efectivo recordatorio del temor vivido el 15 de agosto pasado, cuando un terremoto de 7,9 grados azotó y devastó el sur chico del país. Inevitablemente en las conversaciones no faltaron las comparaciones.

El último sismo también coincidió con la finalización del trabajo de Julio Favre al frente del Fondo de Reconstrucción del Sur (Forsur) y el balance de lo realizado en su gestión.

Desde un inicio su labor al mando del Forsur ha sido criticada debido a lo que se ve como falta de resultados en la reconstrucción de Pisco y otras ciudades afectadas por el terremoto. Las críticas no fueron solamente de la oposición o del presidente regional de Ica, Rómulo Triveño, quien siempre quiso liderar el proceso, sino también del propio sector aprista.

Luego de seis meses de trabajo, Favre se reunió con el presidente de la República, Alan García Pérez, quien informó que a partir de abril se iniciaría la segunda etapa en la reconstrucción de las zonas devastadas por el sismo, y agradeció al empresario y otros directivos del Forsur su labor.

Por su parte, Favre dijo que se dejaban más de 600 proyectos prioritarios para Pisco, Chincha e Ica, que deberían ser ejecutados máximo en cuatro años. Agregó que además hay 7 millones de dólares para la reconstrucción, producto del apoyo internacional, y se han invertido hasta el momento 700 millones de soles en las ciudades afectadas por el terremoto.

Sin embargo, la situación de los damnificados sigue sin volver a la normalidad. Entre la burocracia indolente y la incapacidad de gestión de las autoridades locales y regionales, la reconstrucción avanza, pero lentamente.


Si bien es cierto, desastres de este tipo suelen requerir años para una verdadera reconstrucción (Katrina y el eje cafetero de Colombia son la prueba de ello), eso no debe servir de excusa para demorar el trabajo y alargar el sufrimiento de quienes lo perdieron todo.

Seguimos en la reconstrucción

domingo, 9 de marzo de 2008

La Resi no se vende… pero arréglenla

La posibilidad de concesionar la parte comercial de la Residencial San Felipe ha generado una serie de protestas de sus vecinos que exigen se respete al complejo habitacional familiar ejecutado durante el gobierno de Fernando Belaúnde Terry.

Los vecinos – quienes serían los dueños de toda la Residencial - se han expresado en contra del alcalde Omar Ocrospoma, quien promueve la concesión de la zona comercial de San Felipe a una cadena de supermercados.

Como vecina cercana a la Residencial no sólo respeto que no quieran convertir a San Felipe en una nueva Plaza San Miguel, cosa que sería espantosa por el tráfico, contaminación y otros problemas que traería, sino que espero realmente se respete el derecho a la propiedad privada.

No obstante, también es cierto, que la Resi – como la llaman sus vecinos – en los últimos años ha acelerado su proceso de deterioro. Aprovechando el interés generado en San Felipe, expongo dos de sus problemas:

- Limpieza y Descuido: No solo de sus plazuelas, sino de sus edificios que hace años no ven un tarro de pintura.
- Cuidado de pistas y veredas: Dicen que la Residencial en su conjunto les pertenece, pues entonces reparen los baches


La Residencial San Felipe es un ejemplo de construcción habitacional autosuficiente con sus diferentes comercios, pero urge ponerla en valor pues algunas de sus partes están allí abandonadas, sin el cuidado necesario, haciendo que no sea tan agradable a la vista como sí lo son sus jardines. Por eso, repito, no la vendan, arréglenla.







viernes, 7 de marzo de 2008

La paz hermanos, la paz



En menos de una semana los vientos de lo que parecía ser la primera guerra latinoamericana de este milenio se han convertido en una suave brisa. En la Cumbre de Río, los mandatarios de Colombia, Ecuador y Venezuela se dieron las manos y aparentemente reina la paz tras varios días de intercambios verbales por medios de comunicación y movilizaciones militares luego de la crisis originada por la muerte en manos del ejército colombiano del número 2 de las FARC en territorio ecuatoriano.

A la XX Cumbre de Jefes de Estado, el presidente colombiano, Álvaro Uribe, llegaba sosteniendo enfrentamientos verbales con sus homólogos de Ecuador y Venezuela, Rafael Correa y Hugo Chávez quienes lo tildaban de mentiroso en cada micrófono que se les ofreciera. Ambos gobernantes habían decidido el desplazamiento de fuerzas armadas a la frontera con Colombia, las cuales también habían sido cerradas.

Uribe llegó además, con problemas con el mandatario nicaragüense, Daniel Ortega, que se sumó a la campaña en su contra. Durante la cumebr, Ortega aprovechó para poner en relieve su diferendo marítimo con Colombia, el cual espera una resolución del Tribunal Internacional de Justicia de La Haya.

Sin embargo, en la cita presidencial, Uribe logró quitarse – por el momento al menos – esos tres problemas de encima. Correa aceptó las disculpas de Uribe, y con un apretón de manos dieron por zanjado el conflicto diplomático iniciado hace una semana. Luego, Uribe se abrazó con Chávez y se dio las manos con Ortega, quien anunció que restablecerá las relaciones diplomáticas con Bogotá.

Curiosamente, mientras los mandatarios sentaban sus posiciones sobre el actuar de Colombia y sobre la naturaleza de las FARC se anunciaba en los medios de comunicación la muerte de Iván Ríos, uno de los siete miembros de la cúpula de las FARC. Según se indicó, Ríos fue asesinado por miembros de su guardia personal en el oeste de Colombia.

El 1 de marzo, las fuerzas armadas de Colombia dieron muerte al número 2 de las FARC, Raúl Reyes, en territorio ecuatoriano. Por ello, Correa cortó las relaciones con Colombia, siguiendo de esa forma el ejemplo de Chávez. En la semana, Ortega se unió al conflicto y anunció también el corte de sus relaciones diplomáticas con el gobierno colombiano. Por su parte, Uribe pidió disculpas a Ecuador por la violación a la soberanía, pero éstas no fueron aceptadas porque el gobierno de Bogotá informó sobre supuestas vinculaciones de Quito con las FARC.

Algunos videítos de la Cumbre de Río.

Enfrentamiento verbal entre Uribe y Correa




Exposición de Uribe




lunes, 3 de marzo de 2008

Sudamérica se calienta: ¿Trompetas de guerra?


Quizá sea una exageración pensar qué realmente estamos ante el inicio de una guerra latinoamericana. Sin embargo, el escenario político de nuestra región se ha visto sacudido tras el abatimiento del segundo de las FARC, Raúl Reyes en territorio ecuatoriano en manos del ejército colombiano.
Todo hubiera quedado allí de no ser por la participación ruidosa del presidente venezolano, Hugo Chávez, y los documentos encontrados en el lugar de la operación militar.

La historia comenzó el 1 de marzo, cuando se anunciara en Colombia la caída del segundo líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Raúl Reyes. En un principio, el gobierno de Bogotá diría que fue en su territorio, pero posteriormente aclararía que se dio en territorio ecuatoriano, por lo cual pidió disculpas.

Por su parte, los presidentes de Ecuador, Rafael Correa y de Venezuela, movilizaron sus tropas a la frontera con Colombia calentando la situación. En el caso de Ecuador tiene sentido, pues su soberanía fue vulnerada; en el caso de Venezuela, huele a los aires caudillistas de su mandatario y afán intimidatorio. Colombia decidió no trasladar tropas a la frontera, pero lanzó una acusación con veneno: el gobierno de Ecuador apoya a las FARC.

Vínculos entre las FARC y gobiernos latinoamericanos
Según informó el gobierno de Colombia, de acuerdo a los documentos encontrados en el lugar donde falleció el líder de las FARC, el ministro de Seguridad (Interior) de Ecuador, Gustavo Larrea se reunía con el extinto terrorista. Además, se indicó que el gobierno de Chávez habría contribuido con las FARC con la nada despreciable suma de 300 millones de dólares y se habla incluso de la compra y venta de uranio para el grupo terrorista.

En el ínterin de los hechos, en Tumbes, Perú, se detuvo a siete miembros de la Coordinadora Continental Bolivariana, provenientes de Ecuador donde el fallecido líder de las FARC iba a dar una conferencia. Entre los asistentes, según reportes televisivos del fin de semana, estuvieron personajes ligados a Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, conocidos muy bien en nuestro país como terroristas.
¿Qué coordinaban estos “angelitos” en Ecuador, y qué sabe el gobierno de Correa al respecto? ¿El financiamiento acaso sería sobre la base del oro negro venezolano?

Para nadie es un secreto el afán de Chávez de unir a los países sudamericanos en un bloque bolivariano, que en nuestro país funcionarían a través de las Casa del Alba. Se ha discutido mucho sobre el apoyo económico de Caracas a estas instituciones que estarían detrás de las protestas en el Perú, por lo que cabe preguntarse por qué no se las detiene, o mejor dicho, qué se está haciendo para controlar el afán expansionista de Chávez, y ¿cómo se ubica Estados Unidos en este escenario?
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