viernes, 23 de mayo de 2008

El regreso de Indy



Esta de moda las secuelas de películas exitosas, y no podía faltar una nueva aventura del arqueólogo más famoso del cine norteamericano. Se trata de Henry Walton Jones Junior, o simplemente Indiana Jones. El título de la última entrega de Steven Spielberg; “Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal”, y se estrenó el 22 de mayo pasado. Si no quieres spoilers no continúes leyendo.

Desde “Los Cazadores del Arca Perdida” (1981), Harrison Ford fue el encargado de darle vida al héroe creado por George Lucas. Tras la primera aventura, se realizaron dos películas más “El templo de la Perdición” (1984) y “La última Cruzada” (1989), que cosecharon el mismo éxito.

Esta vez la trama se desarrolla en Perú. Como toda película norteamericana que mencione a nuestro país comete garrafales errores de contexto; desde ubicar a Nasca en Cusco, hasta decir que el quechua es el idioma que usaba Pancho Villa, además de la ya clásica exposición de pirámides mayas en la jungla peruana. Tampoco fue precisa la asociación de los conquistadores envueltos con fardos funerarios preocolombinos, y hay algunos cabos sueltos en la relación de las calaveras de cristal y la trepanación creaneana realizada por nuestros ancestros, los Paracas.

De hecho, los productores no pisaron la Ciudad de las Líneas. Si lo hubieran hecho quizá se hubieran percatado que usar ponchos en Nazca es someterse a un sauna innecesario.

Sin embargo y a pesar de esos errores, que arrancaron más de una risa el día del pre-estreno, esta cuarta película está al mismo nivel que las anteriores en aventuras y humor. El defecto y al mismo tiempo lo familiar; lo predecible. Desde que Mutt Williams (Shia LaBeouf) aparece en escena, el espectador supone que se trata de un descendiente de Jones, lo que se ve confirmado en una cómica escena que envuelve una serpiente gigante y arenas movedizas. Además, desde que se ve el área 51, el espectador puede darse una idea de que al final habrá una gran nave espacial.

Uno de los aspectos más destacables de este filme es la presentación de un Indiana que no únicamente mantiene un estado físico admirable para su edad, sino que a lo largo de los años y aventuras experimentadas obtiene un aire de sabiduría que no llega a ser solemne. En ese sentido, contraste notablemente con su hijo, un muchacho que aporta frescura y el humor propio de las aventuras de Indy.

Muchos admiradores de la saga temían que la nueva película de Indiana no cumpliera con las expectativas. Todo lo contrario, a pesar de los 19 años transcurridos entre La última Cruzada y el Reino de la Calavera de Cristal, el filme se las ingenia para insertarse sin complicaciones en la trama y envolver al público. No se ha cometido el error de pretender que todo estuviese igual. El lugar de los nazis – antiguos enemigos de Jones – ha sido reemplazado por los soviéticos y la explosión de una bomba nuclear da la bienvenida al héroe a una nueva época.

Quedan preguntas en el aire, ¿Indy colgará el sombrero y el látigo? ¿Padre e hijo seguirán evitando que reliquias sean robadas y de paso proteger al mundo? ¿El hijo sucederá al padre? Sólo Spielberg y Lucas lo saben.
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