domingo, 31 de agosto de 2008

Obama vs McCain en la carrera por la Casa Blanca

(John McCain y Barack Obama- AP)

Estados Unidos inicia el conteo regresivo para las elecciones
presidenciales que se realizarán en noviembre próximo. Las dos fuerzas políticas más importantes expresan sus posiciones e intentar obtener ventajas entre los diferentes grupos étnicos que conforman la variopinta sociedad norteamericana.

Por un lado, se encuentra el carismático candidato demócrata, Barack Obama, quien fue capaz de vencer a la senadora Hillary Clinton en las elecciones internas de la agrupación política. Sin embargo, su elección ha dejado grietas en el partido Demócrata debido a lo ajustado de los resultados. No solo se trata de las mujeres que apoyaban a la ex primera dama, sino de aquellos que no están de acuerdo con la elección de un afroamericano como habitante de la Casa Blanca.

Los votos de Hillary
Se teme y no sin razón, que se produzca lo que ocurrió hace casi tres décadas cuando hubo una reñida competencia entre Jimmy Carter y Ted Kennedy, para representar a los demócratas. Carter se hizo de la nominación; sin embargo, a pesar de la amplia ventaja del inicio de la campaña, no pudo recuperar los votos de Kennedy y no consiguió derrotar al republicano Ronald Reagan en 1980.
(Hillary Clinton - EFE)


John McCain, actual aspirante republicano a la Casa Blanca, intenta conseguir los votos de Clinton, a través de su vicepresidenta, la gobernadora de Alaska, Sarah Palin. Se trata – como muchos analistas afirman – de una decisión arriesgada, no solo por la poca repr
esentación de Alaska, sino por la poca experiencia de Palin en las arenas políticas, además de su carácter conservador en algunos temas como el aborto. No obstante, según los medios estadounidenses ha tenido aproximaciones a temas históricamente demócratas como los derechos laborales.

McCain, también tiene que luchar con la percepción negativa del actual presidente republicano de los Estados Unidos, George W. Bush. Para muchos, el gobierno de Bush ha sido el peor de la historia norteamericana, no solo por los resultados en la lucha contra el terrorismo en Oriente Medio, sino por la recesión económica que amenaza a la primera potencia mundial.

McCain, veterano de guerra, se muestra a favor de la presencia militar de Estados Unidos en Irak; todo lo contrario a los demócratas que exigen una pronta retirada. Además, el primer ministro ruso, Vladimir Putin, ha acusado al gobierno republicano de armar la guerra entre Georgia y Rusia para favorecerlo, utilizando su imagen militar.

(Sarah Palin -Wall Street Journal)


América Latina


Si la economía y la invasión norteamericana a países de Medio Oriente han sido los temas ejes de los debates entre McCain y Obama, un punto que ha pasado desapercibido para los demócratas – al menos hasta ahora – ha sido América Latina.
Obama, tomando la postura demócrata se encuentra en contra de la firma de acuerdos de libre comercio con la región. Es más, ha adelantado que no firmaría un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Colombia.

McCain, por el contrario, se ha expresado a favor de afianzar las relaciones con Latinoamérica a través de acuerdos comerciales, sobre todo con Bogotá.
El candidato demócrata prefirió realizar una gira por Europa y Medio Oriente, mientras que el republicano, hizo lo propio en Irak y América Latina.

Dicho sea de paso, durante su estadía en tierras cafeteras, se produjo la famosa liberación de Ingrid Betancourt, quien se encontraba secuestrada por cerca de seis años por miembros del las FARC.

Las últimas declaraciones de McCain han girado entorno a América Latina y la necesidad de afianzar las relaciones con los denominados países amigos, entre los que menciona a Perú. En realidad, no es fácil determinar si esto resulta realmente positivo para nuestro país, si consideramos los efectos de la intervención de Washington en países latinoamericanos.

Sin embargo, es cierto.

Perú, Chile, Colombia y México son los países más cercanos a las políticas norteamericanas en el continente, mientras que Venezuela y sus aliados, son vistos como una amenaza para Washington. Ello ha sido remarcado por McCain, mientras que Obama ha señalado que América Latina sería una prioridad en su gobierno.

sábado, 30 de agosto de 2008

Sin perdón no hay reconciliación

Reconocer los errores es difícil, pero es necesario. Uno no puede avanzar, actuando como si nada ha ocurrido, si es que no es capaz de admitir su culpa y pedir perdón. De hacerlo, no solo peca por soberbia, sino que se convierte en un sinvergüenza.

Podríamos hablar hasta de cobardía, por no tener la hidalguía de reconocer un error.


Este año se han cumplido cinco años desde que la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) emitiera su informe final sobre la violencia política que azotó cruelmente a nuestro país entre 1980 y 2000, cuando un grupo terrorista intentó tomar el poder sobre la base de la fuerza, y el Estado respondió sin entender, en un principio, el enemigo al que se enfrentaba.


Sendero Luminoso impuso una violencia jamás vista en el Perú. Primero, la policía, sin contar con información sobre el grupo enemigo y los implementos necesarios, fue la designada erróneamente por el gobierno de Fernando Belaunde Terry (1980 – 1985) para enfrentar a las huestes de Abimael Guzmán.

Cuando las Fuerzas del Orden fueron superadas por los senderistas, entonces fueron las Fuerzas Armadas las que se encargaron de enfrentar al enemigo.

Tanto Belaunde como su sucesor, Alan García (1985 -1990) delegaron la responsabilidad a las instituciones castrenses. Si bien es necesario, no solo agradecer, sino recompensar a aquellos que valerosamente llegaron a las zonas de emergencia y defendieron la seguridad de los peruanos, arriesgando sus vidas e integridad física, se hace imprescindible, por la reconciliación de nuestro país, que aquellos de uniforme, que atentaron contra su deber de proteger a la ciudadanía y por el contrario atacaron sin piedad a poblaciones inocentes, acepten su responsabilidad.

Los políticos – sobre todo aquellos mencionados en el informe de la CVR – acusan a este grupo de trabajo de denigrar a las Fuerzas Armadas que valerosamente ofrendaron sus vidas por nosotros. Un momento, quienes la denigran, son aquellos que no facilitan accesos para que la justicia peruana procese a quienes mataron sin discriminación a la gente por considerar que por sus rasgos andinos ya eran automáticamente terroristas, o aquellos que violaron mujeres y saquearon aquellas comunidades perdidas en las alturas de nuestras cordilleras.


Denigran a las Fuerzas Armadas aquellos que no son capaces de reconocer que hubo excesos, sin que ello signifique abdicar en el reconocimiento de los hombres que reitero – valerosamente – protegieron a la ciudadanía. La impunidad para aquellos que utilizando uniforme se ensañaron con la población es aquella mancha que de no ser lavada amenaza con expandirse entre los que de verdad cumplieron su compromiso con la patria.

Tuvo que ser un presidente que no estuvo involucrado en violaciones a los derechos humanos, Alejandro Toledo, quien pidiera perdón - a regañadientes – por la violencia desatada por el propio Estado que no se puede ocultar bajo la alfombra. Es un mensaje para nuestros políticos, que el presidente de Paraguay, Fernando Lugo, haya pedido perdón cuando se presentó el informe final de la Comisión de Verdad y Justicia de ese país sobre la dictadura militar del general Alfredo Stroessner (1954 – 1989). Lo hizo con el corazón.

jueves, 21 de agosto de 2008

Mírame, estás en mi asiento

Foto: ANDINA / Héctor Vinces.


Las personas mayores suelen señalar que en los jóvenes actualmente se ha perdido el respeto y la buena educación. El lugar donde ello se evidencia con más frecuencia es en la combi o en general cualquier tipo de transporte urbano masivo.


Según las normas sociales de convivencia lo normal sería que si ingresa una persona mayor, una mujer embarazada o un discapacitado, y no hay asiento libre disponible, de inmediato la persona que ocupa el denominado asiento reservado o preferencial lo desocupe.


No obstante, con la excusa del cansancio o la ruta larga, muchos prefieren hacerse de la vista gorda y tristemente demuestran de lo que están hechos, al no solo no ofrecerse voluntariamente a dejar el sitio sino que se quejan si es que se les obliga a hacerlo.


Lo común es que el cobrador obligue “cordialmente” a ceder el asiento reservado, pero muchas veces es alguna señora indignada la que o comenta la falta de caballerosidad en Lima o se enfrenta directamente al intruso del asiento reservado y lo obliga a cederlo.


Ahora la Municipalidad de Lima ha lanzado su campaña ‘Mírame, estás en mi asiento’. Francamente dudo que tenga éxito y creo que nuevamente se gastará plata en vano, a no ser que se sancione económicamente al mal educado, lo cual indicaría lo bajo que ha caído la capital en normas de conducta.


El problema va más allá de una simple campaña con stickers o muñecos, el problema está en nosotros; en la incapacidad de respetar y hacer respetar los derechos; en nuestra educación; en nuestra indiferencia; en creer que nosotros nunca vamos a llegar a viejos o nunca vamos a salir embarazadas en el caso de las chicas o que nunca nos podría ocurrir un accidente que limite nuestras capacidades físicas.


El problema es que nos creemos que estamos por encima del bien y del mal, y nos burlamos de aquellos que sí respetan y que sí muestran educación.


Sino qué levante la mano quién no fingió dormir para no dar su asiento.