jueves, 7 de abril de 2011

Elecciones 2011: En el Perú todo puede pasar

“En el Perú todo, absolutamente todo, puede pasar”, esa es una de las frases que más repito, y por supuesto en la política es la que, humildemente creo, pinta la volatilidad de un electorado poco instruido en cuestiones democráticas. Si no fuera así no tendríamos tantos candidatos tentando la Presidencia del Perú.

El domingo 10 de abril de 2010, se dice que está en juego la democracia. Son cinco los candidatos que han resaltado en esta contienda electoral; Ollanta Humala, Keiko Fujimori, Alejandro Toledo, Pedro Pablo Kuczynski, y aunque en caída desde hace unos días, Luis Castañeda. Cada uno de ellos con un historial negativo como mochila.

En el caso de Ollanta, sus relaciones con Hugo Chávez, ahora con asesores brasileros, y con un plan de gobierno antisistema, se presenta para muchos, sobre todo los menos favorecidos por el sistema económico, como una gran esperanza. Para otros, como un peligro dado su postura contra las empresas y la libertad de expresión. Además pesa sobre él las denuncias de Madre Mía y su participación en el Andahuaylazo. Aunque lo intente, su tendencia radical sale a flote.

Sobre Keiko Fujimori, pesa la sombra de su padre, el ex presidente condenado por violaciones a los derechos humanos, Alberto Fujimori. Ella carga todo lo negativo del fujimorismo (dictadura, crímenes de lesa humanidad, corrupción, etc). Sin embargo, tiene a su favor, a una población que cree ciegamente en el “chinito” y sus formulas de asistencialismo y la lucha contra el terrorismo.

Por otro lado está Alejandro Toledo, el ex presidente que se hizo conocido por los 6 puntos porcentuales de aprobación que tuvo en un tramo de su Gobierno; el “cholo sano y sagrado” que con su vincha roja lideró la Marcha de los Cuatro Suyos, pero solo reconoció a su hija por presión de la prensa, y cuya familia estaba en los titulares y no por buenos motivos. Su fama de ser el fan número uno de Johnnie Walker Etiqueta Azul y sus frivolidades en Punta Sal, sin embargo, no son tomadas en cuenta por sus simpatizantes, quienes recuerdan las buenas cifras económicas durante su gestión.

El siguiente en este breve repaso es Pedro Pablo Kuczynski, quizá más conocido como PPK (o PiPiKei según Martha Hildebrandt). El “gringo atrasador” tiene a su favor, su impresionante curriculum y el haber sido el “amigo elegido” (ministro de Economía y presidente del Consejo de Ministros) de Toledo durante su Gobierno. No obstante, su condición de hijo de inmigrantes extranjeros, su doble nacionalidad (norteamericana), su edad, el ser millonario en un país de pobres, y el estar a favor del libre mercado, le han jugado en contra. Pese a ello, PPK se ha convertido en el Outsider de estas elecciones, conquistando a un electorado joven, sacándole el jugo a las redes sociales y al PPKUY. Quienes hace un par de años no apostaban a que si quiera llegara a 3% en las encuestas deben preguntarse cómo ocurrió el milagro que le permite librar la batalla por llegar a la Casa de Pizarro.

Luego, está Luis Castañeda Lossio, el ex alcalde de Lima, que libra una nueva campaña con miras presidenciales. Si bien comenzó liderando las preferencias, poco a poco, me atrevo a decir desde el CADE, “el mudo” comenzó a perder terreno. Su poco verbo no lo ayuda, y las denuncias en su contra (Comunicore, Relima, y otros), han mellado su popularidad hasta convertirse en #foreveralone. Difícil que remonte hasta el 10 de abril.

A una semana de las elecciones, las últimas encuestas que se pudieron publicar debido a la ley, mostraron que los dos primeros lugares son ocupados justamente, por aquellos que significan una amenaza para el incipiente régimen democrático en el Perú: Ollanta Humala y Keiko Fujimori. Entre febrero y marzo, PPK y Humala subieron a grandes pasos, mientras Castañeda y Toledo bajaban. Keiko siempre se ha mantenido en el mismo nivel de aprobación. El que Keiko y Ollanta sean los que aparentemente pasen a disputar la segunda vuelta electoral deja la amarga sensación de que algo hemos hecho mal como peruanos. ¿Preferimos el autoritarismo ya sea de un comandante o la hija de un dictador? Lo peor de todo es que, en medio de este panorama desolador, la gente comienza a preguntarse por quién votar y exigir que se cambien los votos. Los PPKausas son llamados a votar por Toledo para “salvar la democracia”, se pide la renuncia de #foreveralone y por allí han abierto en Facebook grupos para votar nulo o en blanco y escucho a varios decir que alistan maletas para huir del país. Nos olvidamos que la democracia significa también respetar el voto de otros, y no echar la culpa a otros de por qué tenemos a Keiko y Humala en los primeros lugares. Es solo el resultado de los últimos cinco años.

Por eso, este domingo 10, a votar, con conciencia.