jueves, 19 de mayo de 2011

Josefina Townsend y una lección de coraje en Canal N

El candidato presidencial de Gana Perú, Ollanta Humala Tasso, realizó hoy un juramento por la democracia, un discurso en donde promete respetar los cinco años de un eventual Gobierno, luchar contra la corrupción, respetar a la libertad de expresión, una redistribución de los recursos, entre otros. (¿Será cierto?)


Más allá de la duda que pueda generar su juramento, lo cierto es que Canal N, medio que nació en medio de la lucha por la llamada democracia, prefirió cortar la transmisión de Humala y emitir un reportaje banal, olvidando, imagino, la Marcha de los Cuatro Suyos.


El hecho generó una gran reacción en las redes sociales, quienes criticaron la falta de imparcialidad del medio. Como se sabe, desde la segunda vuelta Canal N y América TV, del mismo grupo, han estado en la mira por la salida de periodistas que denunciaron presiones por “humanizar” a Humala.


Sin embargo, esta noche, Josefina Townsend, conductora del noticiero nocturna de Canal N, hizo una declaración, que ha sido celebrada en las redes sociales. La conductora ha criticado que el productor prefiriera una nota sobre las “reinas del pop” al discurso de Humala.


El video de GerardoLipe2016





Por otro lado, sin ser menos interesante, el famoso chef Gastón Acurio ha posteado en su Facebook, una declaración que ha sido considerada por sus seguidores como un pronunciamiento político.


“Un camino es largo y los peligros muchos, pero al final. la gloria. el otro es corto. sin riesgos. pero al final. lo mismo. caminar hacia la gloria, o hacia lo mismo. Es cuestion de elegir.”

domingo, 15 de mayo de 2011

Humala o Keiko: Una segunda vuelta con sabor a derrota



Desde el 10 de abril, el pesimismo se siente en el ambiente limeño. El futuro parece tan gris como la acostumbrada panza de burro que se cierne sobre la capital peruana. De la primera vuelta, solo han quedado dos candidatos, y ninguno de ellos genera confianza entre la población. Por el contrario, son lo que más antivotos generan. Por un lado, el líder nacionalista Ollanta Humala. En la otra esquina, la heredera del fujimorismo, Keiko Fujimori. Gane quien Gane las elecciones, hay una sensación de que el único perdedor será el Perú, falta saber si será en lo económico o en lo moral. Eso se decidirá el 5 de junio.


Vayamos por partes y cucharadas.


El 10 abril, los peruanos ejercimos nuestro derecho al voto, en una de las elecciones más agitadas que recuerde. Fueron varios los contendores, aunque solo cinco (cuatro en realidad) eran considerados como los que tenían opciones para convertirse en el próximo presidente del Perú. ¿Cómo así tuvimos a los dos menos queridos disputando la final? Pues existen varios factores. Por un lado, tres candidatos se pelearon los votos que podrían haber significado la llave a la segunda vuelta. Son tres los grandes culpables.


Uno de ellos era Luis Castañeda Lossio, exalcalde de Lima, que pasó de liderar las encuestas a obtener menos de dos dígitos según los resultados finales de la ONPE. Solo consiguió el 9.8% de los votos, demostrando nuevamente que un alcalde limeño no puede ser presidente del Perú.
El segundo es Alejandro Toledo, ex presidente de la República, quien durante casi los cinco años del gobierno de Alan García se la pasó de gira en el extranjero, dando charlas en prestigiosas universidades, y regresó solo unos meses antes de la contienda electoral. Pensó que las cifras en azul en su primer gobierno, serían suficientes para brindar con etiqueta azul en Palacio. Sin embargo, el “cholo sano y sagrado” solo obtuvo el 15.6% de los votos.


El tercero es Pedro Pablo Kuczynski, quien lideró la Alianza por el Gran Cambio. Haciendo uso de una excelente campaña propagandística, el expresidente del Consejo de Ministros y exministro de Economía de Toledo, consiguió conquistar el voto joven “educado” de Lima. Con el PPKuy se convirtió en el outsider de las elecciones, pero solo fue capaz de conquistar en parte la capital peruana. “El gringo atrasador” no logró conectar con las provincias y se quedó con el 18.5% de los votos. Nada mal, considerando sus años, el racismo, y su poca experiencia en índoles electorales.
Estos tres candidatos, que representaban continuar con un modelo económico estable, consiguieron juntos el 44.004 % de los votos a nivel nacional, un 44.004% que ahora no sabe por quién votar, un 44.004% que debe elegir entre “el cáncer y el sida”, aunque personalmente lo veo como “la hoguera y la silla eléctrica”.


Pero si estos tres señores, hubieran dejado de lado sus ambiciones personales, y concertado, declinando algunos sus candidaturas, probablemente la final sería otra. No obstante, la realidad sería la misma. El otro de los factores que nos han llevado a esta segunda vuelta es lo poco que se ha percibido el progreso económico entre las poblaciones más pobres de nuestro país. (Muy recomendable el post del Utero.pe “No han ganado los ignorantes…”)



Las elecciones han demostrado, entre otras cosas, que un 31.7% de los peruanos no está de acuerdo con el modelo económico que significa cifras de 10% de crecimiento del PBI, pero con desnutrición, niños en las calles, niños que mueren de frío en Puno, jóvenes que trabajan como guardianes de edificios de lujo en Lima por 10 horas y reciben un salario de 800 soles, sin opción a estudios, sin opción a nada mejor. Ellos han votado por Ollanta Humala, quien ofrece un cambio… no sabemos bien a dónde (tememos lo peor), un cambio deseado sobre todo en el sur del Perú, bastión del humalismo, y que ojo, puede encender la mecha en cualquier momento.


El 10 de abril también quedó demostrado (nuevamente) que el Perú es un país con Alzheimer. Keiko Fujimori, hija del ex presidente Alberto Fujimori, sentenciado por crímenes de lesa humanidad y que estuvo al mando de un gobierno corrupto que supuso el liberalismo más salvaje, obtuvo el 23.5 % de los votos. Se trata de un voto duro, un voto casi inquebrantable, que obtiene su fuerza de dádivas, de populismo puro, de la imagen del “chinito” que derrotó al terrorismo (Señores, fue el GEIN!), y para quienes los derechos humanos son una cojudez. La idea de Keiko en Palacio de Gobierno es como si alguna de las hijas de Pinochet ocupara La Moneda.


Sin embargo, estas son las dos opciones para la segunda vuelta. Se presume que Lima y el norte del Perú, serán los lugares en donde Ollanta y Keiko, deberán afilar sus espadas. Hasta el momento, la prensa ya eligió a su opción, el nerviosismo económico (terror financiero lo llamaríamos) hace que muchos prefieran el color naranja al rojo. Mientras Humala trata de moderarse, de quedar bien en el terno, sacarse a Hugo Chávez y a Andahuaylazo, y de paso tranquilizar a los sectores empresariales, Fujimori intenta convencernos de que no liberará a su padre, y que ella no es Alberto Fujimori. Lamentablemente la gente que la acompaña es la misma que conformó el entorno del expresidente, por lo que es imposible evitar que el temor aflore.


Aún quedan varias semanas para el desenlace del preludio de esta historia que en realidad empezará el 28 de julio. En medio del ambiente depresivo de los últimos días, el 44.004% que votó por PPK, Toledo o Castañeda debería recordar esta frase de V de Venganza: “El pueblo no debe tener miedo de sus gobiernos. Los gobiernos deberían temer al pueblo”.

jueves, 7 de abril de 2011

Elecciones 2011: En el Perú todo puede pasar

“En el Perú todo, absolutamente todo, puede pasar”, esa es una de las frases que más repito, y por supuesto en la política es la que, humildemente creo, pinta la volatilidad de un electorado poco instruido en cuestiones democráticas. Si no fuera así no tendríamos tantos candidatos tentando la Presidencia del Perú.

El domingo 10 de abril de 2010, se dice que está en juego la democracia. Son cinco los candidatos que han resaltado en esta contienda electoral; Ollanta Humala, Keiko Fujimori, Alejandro Toledo, Pedro Pablo Kuczynski, y aunque en caída desde hace unos días, Luis Castañeda. Cada uno de ellos con un historial negativo como mochila.

En el caso de Ollanta, sus relaciones con Hugo Chávez, ahora con asesores brasileros, y con un plan de gobierno antisistema, se presenta para muchos, sobre todo los menos favorecidos por el sistema económico, como una gran esperanza. Para otros, como un peligro dado su postura contra las empresas y la libertad de expresión. Además pesa sobre él las denuncias de Madre Mía y su participación en el Andahuaylazo. Aunque lo intente, su tendencia radical sale a flote.

Sobre Keiko Fujimori, pesa la sombra de su padre, el ex presidente condenado por violaciones a los derechos humanos, Alberto Fujimori. Ella carga todo lo negativo del fujimorismo (dictadura, crímenes de lesa humanidad, corrupción, etc). Sin embargo, tiene a su favor, a una población que cree ciegamente en el “chinito” y sus formulas de asistencialismo y la lucha contra el terrorismo.

Por otro lado está Alejandro Toledo, el ex presidente que se hizo conocido por los 6 puntos porcentuales de aprobación que tuvo en un tramo de su Gobierno; el “cholo sano y sagrado” que con su vincha roja lideró la Marcha de los Cuatro Suyos, pero solo reconoció a su hija por presión de la prensa, y cuya familia estaba en los titulares y no por buenos motivos. Su fama de ser el fan número uno de Johnnie Walker Etiqueta Azul y sus frivolidades en Punta Sal, sin embargo, no son tomadas en cuenta por sus simpatizantes, quienes recuerdan las buenas cifras económicas durante su gestión.

El siguiente en este breve repaso es Pedro Pablo Kuczynski, quizá más conocido como PPK (o PiPiKei según Martha Hildebrandt). El “gringo atrasador” tiene a su favor, su impresionante curriculum y el haber sido el “amigo elegido” (ministro de Economía y presidente del Consejo de Ministros) de Toledo durante su Gobierno. No obstante, su condición de hijo de inmigrantes extranjeros, su doble nacionalidad (norteamericana), su edad, el ser millonario en un país de pobres, y el estar a favor del libre mercado, le han jugado en contra. Pese a ello, PPK se ha convertido en el Outsider de estas elecciones, conquistando a un electorado joven, sacándole el jugo a las redes sociales y al PPKUY. Quienes hace un par de años no apostaban a que si quiera llegara a 3% en las encuestas deben preguntarse cómo ocurrió el milagro que le permite librar la batalla por llegar a la Casa de Pizarro.

Luego, está Luis Castañeda Lossio, el ex alcalde de Lima, que libra una nueva campaña con miras presidenciales. Si bien comenzó liderando las preferencias, poco a poco, me atrevo a decir desde el CADE, “el mudo” comenzó a perder terreno. Su poco verbo no lo ayuda, y las denuncias en su contra (Comunicore, Relima, y otros), han mellado su popularidad hasta convertirse en #foreveralone. Difícil que remonte hasta el 10 de abril.

A una semana de las elecciones, las últimas encuestas que se pudieron publicar debido a la ley, mostraron que los dos primeros lugares son ocupados justamente, por aquellos que significan una amenaza para el incipiente régimen democrático en el Perú: Ollanta Humala y Keiko Fujimori. Entre febrero y marzo, PPK y Humala subieron a grandes pasos, mientras Castañeda y Toledo bajaban. Keiko siempre se ha mantenido en el mismo nivel de aprobación. El que Keiko y Ollanta sean los que aparentemente pasen a disputar la segunda vuelta electoral deja la amarga sensación de que algo hemos hecho mal como peruanos. ¿Preferimos el autoritarismo ya sea de un comandante o la hija de un dictador? Lo peor de todo es que, en medio de este panorama desolador, la gente comienza a preguntarse por quién votar y exigir que se cambien los votos. Los PPKausas son llamados a votar por Toledo para “salvar la democracia”, se pide la renuncia de #foreveralone y por allí han abierto en Facebook grupos para votar nulo o en blanco y escucho a varios decir que alistan maletas para huir del país. Nos olvidamos que la democracia significa también respetar el voto de otros, y no echar la culpa a otros de por qué tenemos a Keiko y Humala en los primeros lugares. Es solo el resultado de los últimos cinco años.

Por eso, este domingo 10, a votar, con conciencia.