domingo, 26 de junio de 2005

Perú - Chile : relaciones peligrosas II

¿Mi vecino es mi enemigo?

Ya ha pasado más de un siglo desde la Guerra del Pacífico, y contrariamente a lo que se dice, el tiempo no ha sanado las heridas. La derrota frente a Chile parece repetirse una y otra vez en el colectivo, en cada juego de la selección o en una campaña por el pisco. ¿Por qué?

Las relaciones entre Chile y Perú en general nunca han marchado bien. Nuestras diferencias con el país del sur, no se dan a partir de la Guerra del Pacífico, sino se remontan a la época colonial, cuando el actual territorio chileno no era más que una capitanía ante el virreinato de Perú. Así como en la actualidad, los peruanos se quejan de que hay una invasión de productos chilenos, las ciudades chilenas eran bastiones de comercios peruanos. Con la independencia, Chile se libera no solamente de España, sino también de la presión económica que el Perú ejercía.

Al iniciarse la república en ambos países, también cambiaron las relaciones. Si durante el proceso de independencia, peruanos y chilenos lucharon juntos para liberarse de los españoles, ahora iniciaban una carrera por convertirse en los países líderes de Sudamérica. Es en este período de la historia que Chile y Perú comienzan a tener diferentes roces, entre los que se recuerda la guerra contra la Confederación Peruano – Boliviana. Aunque en el combate de 2 de Mayo, Chile colaboró con el Perú para sellar la independencia sudamericana.

Hacía 1875 el Perú estatizó empresas chilenas que trabajan el salitre sin otro motivo que darle el poder económico a los civilistas que se encontraban en el gobierno. Chile además vio sus propiedades afectadas en Bolivia, por lo que decidió armarse y atacar a sus entonces vecinos. El Perú estaba inmerso en la que fuese su peor crisis económica cuando como es sabido, un pacto entre nosotros y bolivianos hizo que inevitablemente nos uniéramos en una guerra que se nos ha dicho no nos pertenecía.

En nuestro eterno problema con Chile nos acercamos a la versión peruana de la historia. Esta versión de los textos escolares es la visión de un país sumergido en la derrota, que aún no logra desprenderse del fantasma de una guerra perdida. Los profesores enseñan que los chilenos nos atacaron despiadadamente, y cuando se sale de las aulas de clases, el sentimiento anti chileno cobra mayor fuerza. Los medios de comunicación sirven de vitrina a políticos que intentan ganar unos votos apelando a la “conciencia patriótica” de los ciudadanos, dando una imagen del chileno como agresor y causante de los problemas de los peruanos.

Las relaciones entre ambos países nunca han estado bien desde 1879. La clase dirigente chilena no previó, tras la victoria, la necesidad de recomponer las relaciones con el Perú. Esta prueba de jactancia fue la que se encargó de prácticamente cerrar los canales de comunicación entre ambos países hasta nuestros días, al punto que las negociaciones entre los dos países parecen obligadas y se refieren casi siempre a la actividad económica o a apagar incendios.

Más adelante, durante las dictaduras de Pinochet y Velazco, las relaciones entre Chile y Perú, volvieron a un estado crítico. El Perú socialista y militarista estaba seriamente convencido en la posibilidad de atacar al país de sur. Además Pinochet tenía la idea de que Perú y Argentina confabulaban contra un Santiago capitalista. Fue entonces que se vivió una guerra fría entre Perú y Chile, guerra no tan ajena a la que en esos momentos dividía al mundo.

Después del retorno a la democracia se ha llevado a acabo una extraña campaña para reanudar las relaciones bilaterales con los chilenos, sin embargo, cada vez que era necesario apelar al patriotismo, las clases dirigentes peruanas se encargaron de entorpecer un proceso de integración entre ambas naciones con comentarios fuera de contexto.

Las “metidas de pata” actualmente parecen ser un factor común. Basta ver como un problema con una empresa chilena, Lan Chile, se convirtió en un asunto de relaciones diplomáticas. Todo ello movido por los intereses de políticos. Chile en este caso sirvió no sólo como cortina de humo de otros casos de interés nacional, sino como medio de ganarse unos puntos con miras al 2006 a través de los políticos que defendían el “honor de la patria”.

Sin embargo acciones de los gobiernos chilenos también han sido fuego para el leño. La venta de armas a un país que nos hacía la guerra, siendo ellos garantes de paz, puede ser considerada no sólo como un error diplomático, sino como una agresión a nuestro país.

Desentrañando la historia


Con un gran esfuerzo historiadores peruanos y chilenos se unen para rescribir la historia. Esto ya había pasado pero solo ahora se puede sacar un libro con ambas versiones de no sólo la Guerra del Pacífico sino de las visiones chilenas y peruanas de nuestra historia en común en los momentos previos a la independencia peruana hasta los primeros años del siglo XX.
El libro Chile – Perú, Perú - Chile: 1820 – 1920 está escrito en forma de artículos permite tener una perspectiva distinta a lo ocurrido en ambos países durante un siglo. El libro aborda tanto nuestras diferencias como nuestros aspectos en común. La historiografía entre Perú y Chile va más allá de la guerra del 1879; existe también aquellos períodos cuando ambas naciones se unieron para luchar contra enemigos comunes y como se sabe la historia de los países está entre alianzas y rivalidades. Un claro ejemplo de ello son Francia y Alemania; Francia ha sido invadida para Alemania en más de una ocasión. No obstante ahora ambos países forman parte de una comunidad. Poco a poco es necesario que los problemas entre chilenos y peruanos se resuelvan. En un mundo que clama la globalización, la integración de países es más que necesaria, sobre todo si son vecinos.
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