domingo, 23 de septiembre de 2007

Algunos apuntes de una extradición casi mítica



- Fujimoristas olvidan que su líder pretendió renunciar a la Presidencia de la República
- Ex mandatario no vuelve, lo traen


(Foto Perú21)

Desde que el viernes, el titular de la Segunda Sala de la Corte Suprema de Chile, Alberto Chaigneau, aprobará la repatriación del ex presidente, Alberto Fujimori, los fujimoristas, han sostenido que el extraditado debe ser tratado teniendo en considerado su condición de ex jefe de Estado.

Si bien es cierto, Fujimori fue el Presidente Constitucional de la República del Perú desde 1990 hasta el 2000, es necesario recordarle a sus seguidores que Alberto Kenya Fujimori Fujimori, viajó el 18 de noviembre de 2000 a Japón y no regresó. Dos días después el jefe de Estado envío una carta de renuncia a la Presidencia. Si el pretendió dimitir al cargo, ¿por qué ahora debería tener beneficios especiales por su alta investidura?

Es cierto, que la renuncia no fue aceptada por el Congreso de la República. Por el contrario, el Parlamento Nacional decidió declarar la vacancia del puesto por incapacidad moral de Fujimori. Fue entonces, que el demócrata (aunque le pese a los fujimoristas), Valentín Paniagua, tomó posesión de la Silla de Pizarro.

Sin embargo, es importante aclarar que Fujimori debe ser tratado como un ciudadano peruano más. Sin mayores beneficios que otros. No puede ser maltratado. Y no por su situación de ex jefe de Estado, sino porque es un peruano más que se somete a la justicia.

El chino no vuelve, lo traen de las orejas

(Foto: Fujimoriextraditable)

Cecilia Blondet, directora de Proética, fue bastante acertada al aclarar que extraditado no vino al Perú por libre voluntad. Lo hizo obligado porque la justicia chilena ordenó inapelablemente su extradición a nuestro país. Es más, los trámites para su repatriación fueron bastante rápidos. Para Chile era conveniente deshacerse rápidamente de un problema que no habían buscado.

"No es que Fujimori vuelve. Lo traen de las orejas. Él no ha querido volver, porque si hubiera querido volver, primero hubiera venido directamente y segundo, cuando estuvo en Chile hubiera venido en lugar de proponerse como senador (a Japón)", dijo Blondet en una radioemisora limeña. Y tiene razón.

Fujimori no puede pretender que creamos que su extradición era parte de sus planes. El chino erró en sus “estrategias” y lo único que hizo fue verificar ante la opinión pública que el verdadero cerebro del binomio Fujimori – (Vladimiro) Montesinos, era justamente el ex asesor de Inteligencia.

Para el extraditado significó un error político abandonar Japón, país donde era protegido como ciudadano nipón, para llegar a Chile – previa escala en Mexico – pasando las medidas de seguridad. Hay que recordar que Fujimori ya tenía una orden de captura internacional, que no se hizo efectiva en el momento adecuado. De lo contrario, Fuji hubiera estado ante tribunales peruanos muchos años atrás.

Además, producto de sus declaraciones – antes de que fuera confinado a su lujosa residencia en Chile – siempre se infirió que el ex mandatario creía que la extradición no iba a proceder. Hay que reconocer que muchos temieron lo mismo, cuando el juez Orlando Álvarez rechazó la recomendación de la Fiscal Suprema Mónica Maldonado, y negó el pedido peruano.

Confianza en los procuradores
Fujimori, creyó que la Procuraduría Anticorrupción no lograría transmitir adecuadamente en los cuadernillos los motivos por los cuales debería responder ante la justicia peruana. Pensó – como en un primer momento plantearon sus seguidores – que los documentos adjuntos no serían lo suficientemente válidos para los magistrados chilenos.

Sin embargo, los 5 jueces de la Corte Suprema confirmaron que el trabajo fue bien hecho, y el ex mandatario, ha sido extraditado por 7 de los 13 cuadernillos. Es más los crímenes de lesa humanidad, fueron aprobados por unanimidad. Los otros 5 (más importantes) de corrupción también procedieron por algunos votos de diferencia.


Chehade solo
Mención aparte merece el tema del jefe de la Unidad de Extradición de la Procuraduría, Omar Chehade, quien fue uno de los más esforzados en recurrir a los medios para informar sobre los avances del proceso.

En la conferencia de prensa, cuando la ministra de Justicia, María Zavala, dio a conocer la posición del Estado frente a la extradición, estuvieron presentes todos procuradores, excepto el titular de la Unidad de Extradición.

Ello ha sido considerado como la bajada del dedo por parte del gobierno. Es de suponer que sea en respuesta a las declaraciones sobre una “mano negra” que estaría (ojo condicional) cocinando un fallo favorable por el chino, por lo cual fue reprendido públicamente. Si Chehade tenía dudas sobre la extradición, ¿por qué no podía decirlo? ¿Dónde está la libertad de expresión? Además, el sólo dijo lo que la mayoría de peruanos pensaba. Sino recordemos la encuesta nacional de Apoyo, que revela que el 73 por ciento de los peruanos creía que había presión política en contra de la extradición.
El procurador ha revelado que evalúa dimitir, aunque niega que sea por discrepancias internas en el sector justicia.

El APRA y el Fujimorismo
El presidente del Consejo de Ministros, Jorge del Castillo, señaló que la extradición de Fujimori, demostraba que el Partido Aprista Peruano y el Fujimorismo no tenían ninguna alianza. Lo cierto, es que ha habido una serie de coincidencias en el Parlamento entre ambos partidos políticos. Ello ha sido el principal combustible de los rumores.

Hasta antes de la extradición, el fujimorismo se mostró en contra de la interpelación al ministro del Interior, Luis Alva Castro (que por cierto está pendiente desde antes del terremoto en Pisco). No obstante, ahora el hermano del extraditado, Santiago, afirmó que si Alva Castro no los convence, entonces podrían votar a favor de la censura. Si no había razones para interpelarlo, ¿por qué la censura?

Diversos sectores han expresado la preocupación sobre la politización del juicio a Fujimori, pero sobre todo han alertado, que ésta vendría desde las filas del partido del propio líder de Sí Cumple.

Sin embargo, lo político siempre estará presente en un juicio a un ex presidente (nos guste o no). Lo importante es evitar que lo político interfiera en lo judicial. Y hablando de político, ¿qué sucedería si aparecen nuevos “vladivideos”? Lo más seguro es que nuevos terremotos políticos sacudan el ambiente nacional, sobre todo cuando Fujimori y Montesinos se vean las caras. El “baile del chino” recién empieza, y no sólo lo bailan sus simpatizantes.


(Foto: Reuters)

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